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Los programas de decisión y acción tempranas se han vuelto una opción popular para los postulantes a la universidad. Descubra si estos planes tienen sentido para su hijo o hija.

"La parte de ensayo de la solicitud es una forma de descubrir si el candidato posee alguna de las aptitudes básicas que se necesitan para estar aquí".
A. Stewart, Ex Director adjunto, Hope College

Por qué mandar 20 es actuar exageradamente: Comprenda el exceso de solicitudes

Las universidades de todo el país han reportado en los últimos años un auge sin precedentes en el número de solicitudes que reciben. ¿Es este fenómeno el resultado de un súbito auge en el número de estudiantes graduados de escuela secundaria? No, la razón principal para este aumento de solicitudes es que los estudiantes de secundaria están solicitando a 20 universidades o más, en lugar de lo normal, que es de cinco a ocho. La verdad, sin embargo, es que 20 es demasiado.

¿A qué se debe el exceso?

¿Por qué están solicitando los estudiantes a más universidades que nunca? Las razones varían, desde la facilidad de solicitar por Internet hasta el uso de la Solicitud Común—la cual ahora se acepta en aproximadamente 400 universidades—y que le permite al estudiante solicitar a muchos lugares con un solo formulario estandarizado.  Y debido a que las solicitudes electrónicas son más fáciles y menos costosas de procesar, algunas universidades eximen de la cuota de solicitud a aquéllos que postulan por Internet—lo que constituye otro incentivo adicional para solicitar a más y más lugares. Otro factor es la situación económica y cómo ésta puede afectar a las familias particulares.

Las universidades mismas también son responsables por el reciente aumento de solicitudes. A pesar del dolor de cabeza administrativo que supone el evaluar tantas solicitudes, muchas universidades siguen utilizando estrategias muy dinámicas de mercadeo para atraer solicitantes. Los estudiantes reciben por correo y por email solicitudes rápidas (llamadas “snap” y “fast track”) que ni siquiera han pedido. Algunas universidades les ofrecen como incentivo a los solicitantes deseables eximirlos del ensayo, de las recomendaciones de maestros o de la cuota de solicitud. En algunos casos, las universidades incluso comienzan la solicitud para que la termine el estudiante. Con tantos incentivos, ¿quién no va a querer solicitar?

Por qué no se debe solicitar demasiado

Como padre de un estudiante que está en medio de la búsqueda de universidades, usted está muy consciente de la competencia tan abrumadora. Es por eso una reacción natural el querer que su hijo amplíe sus opciones, para que tenga las mayores posibilidades. Quizás usted piensa que al enviar más solicitudes, algunas universidades por lo menos lo aceptarán. Sin embargo, puede que ese modo de pensar no beneficie a su hijo. ¿De verdad querría usted que fuera a cualquier universidad—aún a una que ni siquiera ha investigado—por el solo hecho que lo han aceptado ahí? ¿Qué tal si esa universidad no ofrece los programas que le interesan a su hijo? ¿O si no está localizada en un lugar que le guste? ¿O su ambiente social no es para él? Si no le viene bien académica, geográfica y socialmente, aumentarán las probabilidades de que abandone los estudios.

El proceso de búsqueda de universidades no es fácil. Es un reto buscar universidades que le atraigan a su hijo en términos de tamaño, ubicación, programas que ofrece y demás, y entonces depurar esa lista para quedarse con una breve gama que represente los tres grados de competitividad en la admisión (universidades menos probables, realistas, y seguras). Suzanne Colligan, directora de consejería de la secundaria Georgetown Visitation Preparatory School de Washington, D.C., les aconseja a los estudiantes que tengan razones buenas y bien documentadas para cada una de las universidades de su lista. Para llegar a ese punto, ella anima a los estudiantes a que llenen una auto-evaluación que identifique los tres o cuatro criterios más importantes que quieran de una universidad. Cada una de las universidades de su lista final debe reunir esos requisitos. Colligan les advierte a los estudiantes que no deben solicitar a instituciones adonde nunca considerarían realmente ir.

Para que su hijo termine yendo a una universidad donde se mantenga contento y productivo, y crezca académica, social y personalmente, el proceso de auto-evaluación y búsqueda de universidades se debe llevar a cabo antes de solicitar, y no después. Puede parecer tentador el tirar ampliamente la red de pescar, para tomar la decisión después de recibir las aceptaciones, pero eso no es aconsejable. He aquí algunas de las razones:

  • Cuando aumenta el número de solicitudes, bajan las tasas de admisión. Quizás el principal impacto de este auge de solicitudes es que las universidades se están haciendo más selectivas y mandan más cartas de rechazo que nunca antes.  Las universidades a menudo cuentan con una cantidad limitada de puestos y recursos; de modo que ahora hay más estudiantes que compiten por el mismo número de puestos.
  • Debido al auge de las solicitudes, las universidades están buscando mejorar los métodos de filtrar estudiantes indiferentes. Los funcionarios de admisiones quieren concentrarse sólo en aquellos estudiantes que tienen un genuino interés por asistir a su universidad. Una forma en que algunas universidades intentan eliminar estudiantes insinceros es haciendo que la parte escrita de la solicitud sea más rigurosa y mejor pensada. Si su hijo está postulando a diez universidades o más, no es posible que tenga un profundo interés en todas, y esto les quedará claro a los funcionarios de admisiones.
  • El solicitar a numerosas universidades no ayuda a negociar un mejor paquete de ayuda económica. Jack Joyce, director de servicios de planificación universitaria para el College Board, explica que las universidades no ven bien a aquéllos que solicitan a muchos lugares a ver cuál les ofrece el mejor paquete de ayuda económica, y luego lo usan para negociar con otras universidades. A las universidades les molesta la idea de negociar, y el tratar de hacerlo puede poner al estudiante en difícil posición. Según Joyce, el negociar no es efectivo porque las universidades ofrecen lo más que pueden desde el principio, conforme a las circunstancias del estudiante. A menos que cambie la situación financiera del estudiante u ocurra algo extraordinario en su vida, la oferta no se va a reconsiderar. Además, con el aumento en solicitudes, las universidades no tienen ni necesidad ni incentivo para negociar. La ayuda económica es naturalmente una consideración importante para muchos estudiantes que van a la universidad. Sin embargo, al solicitar a las universidades, Joyce aconseja que se le dé mayor prioridad a otros factores, tales como las necesidades e intereses del estudiante.

El semestre de primavera del cuarto año es tradicionalmente un período en el que los estudiantes se pueden sentir aliviados y disfrutar del resto de su tiempo en la escuela secundaria, con la seguridad de saber a dónde irán en el otoño. Desafortunadamente, con el diluvio de solicitudes que están recibiendo las universidades, los estudiantes a menudo siguen en listas de espera aun en la primavera, y tienen que seguir lidiando con la angustia de no saber lo que el futuro les depara. Mientras tanto, los que son aceptados en muchas universidades, tienen ahora que pasar sus últimas preciosas semanas de escuela secundaria visitando universidades y tratando de decidir cuál les conviene más—algo que debieron hacer antes de solicitar.