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Buenos hábitos de estudio y trabajo ayudarán a su hijo a tener éxito en los tests de admisión y la universidad. Lea sobre habilidades para hacer la tarea.

"Ser capaz de equilibrar una amplia selección de clase y actividades no académicas significa que un estudiante es disciplinado y tiene responsabilidad".
Bill Conley, Encargado de Admisiones, Case Western Reserve University.

Cómo motivar al estudiante sin motivación

¿Muestra su hijo un total desinterés por la escuela? ¿No quiere ni siquiera considerar ir a la universidad? ¿Ya no sabe usted qué hacer al respecto? ¿Cómo puede usted motivar al estudiante que carece de motivación? Claro que, como padre, usted entiende el valor y la importancia de la educación superior para el futuro de su hijo. La apatía escolar, sin embargo, puede ser una cuestión compleja, y por lo general no valen ni los sermones ni los ruegos ni las amenazas para cambiarle el punto de vista a su hijo. Lo primero y lo más importante es, por lo tanto, que usted comprenda las causas que están detrás de su desgano. Una vez que usted tenga una mejor idea del origen del problema, podrá comenzar a desarrollar una estrategia más eficaz para ayudar a combatir la aparente indiferencia de su hijo hacia la educación.

¿Qué causa la falta de motivación?

1. Autoestima baja
Los jóvenes que tienen una pobre imagen de sí mismos evitan las actividades que consideran estar más allá de sus capacidades. Aunque puedan terminar una tarea dada, estos estudiantes tienden a sabotearse a sí mismos para proteger la poca autoestima que sí tienen. Para ellos, es mejor no esforzarse o postergar las cosas, que asumir el riesgo de intentar y fracasar, y luego sentirse aun peor.

2. Falta de apoyo en casa
El ambiente en el hogar moldea las actitudes iniciales de los jóvenes hacia el aprendizaje. En un hogar donde se fomentan la curiosidad, las preguntas y la exploración, los chicos reciben el mensaje que los estudios valen la pena y que son una fuente de satisfacción personal. Estos muchachos están más prestos a asumir los riesgos que supone toda empresa académica ardua. Por otra parte, en un hogar donde no se estimula a aprender, los chicos reciben el mensaje que los estudios son algo de poco valor y que ellos carecen de la capacidad para el aprendizaje.

3. Bajas expectativas en el salón de clases
Los estudiantes reflejan la actitud de sus maestros. Si los maestros creen que los estudiantes pueden aprender, sus estudiantes tienden a confiar en sí y en sus habilidades. Estos maestros asignan tareas rigurosas, relevantes y viables que motivan y vinculan al éxito con el esfuerzo. Si en cambio los maestros asumen la postura que ellos son la fuente de todo saber y que sus estudiantes son ineptos, éstos estarán más propensos a desconectarse, rendirse y fracasar.

4. La presión
Muchos estudiantes sin motivación lo que hacen es sencillamente responder de manera negativa a la presión. Sea la tensión aparente o real, estos estudiantes se apoyan en mecanismos de defensa para protegerse del malestar que genera la presión. Mediante la estrategia de postergar o de evadir, estos estudiantes intentan escapar de su miedo al fracaso y la ineptitud. A la larga, llegan a aceptar el resultado de su conducta, de modo que aparentan indiferencia y compostura, aun cuando va en aumento la presión que tratan de eludir.    

Cómo motivar a su hijo

1. Provea un ambiente alentador y seguro en el hogar
Los hijos tienen que sentir que sus padres valoran el aprendizaje. Si usted le demuestra a su hijo que la exploración académica vale la pena y que los estudios son importantes, lo probable es que desarrolle actitudes similares. Además, hágales saber a sus hijos que el fracaso es a menudo parte del proceso de aprendizaje, y déjelos fracasar sin castigo. Los chicos que no temen fracasar están más prestos a aceptar los desafíos escolares y menos propensos a sabotear sus propios esfuerzos académicos.    

2. Use de los premios con cuidado
Los estudiantes que poseen motivación propia emprenden las actividades por el sentido de disfrute y de logro que evocan. Los estudiantes que tienen motivación externa se desempeñan para ganarse una recompensa y evitar un castigo. Los estudiantes que responden a una motivación externa generalmente pondrán el esfuerzo mínimo al ejecutar tareas de la manera más fácil posible. Además, la motivación externa sólo existe mientras haya una recompensa externa. En otras palabras, la motivación externa es probable que resulte en un progreso limitado que se desvanece tan pronto desaparece la recompensa. Así que tenga mucho criterio cuando se trata de ofrecer recompensas por buen trabajo.

3. Evite las luchas de poder
No es realista tratar de enfrentar todas las luchas que se presenten, así que escoja sus batallas sabiamente. Haga una lista específica de los comportamientos inaceptables y las consecuencias que han de resultar. Por ejemplo, una nota de fracaso en una clase puede resultar en la suspensión de algún privilegio favorito hasta que suba la nota. Resístase a la tentación de castigar indefinidamente a su hijo o de quitarle sus más preciadas posesiones. Si usted actúa de modo razonable y calmado, hay esperanzas de que su hijo haga lo propio.

4.  Construya sobre la base de sus talentos
Halle un área en la que su hijo se destaque y concéntrese en ella. El fracaso constante de seguro desanima, y cuando el foco principal es en las fallas, la autoestima y la motivación sin duda bajan. Si su hijo puede hallar el éxito en algún entorno no académico, analicen juntos los elementos de ese logro. Puede que usted y su hijo logren formular una receta para el éxito y aplicar sus ingredientes al entorno educativo.

En conclusión, los estudiantes sin motivación sí quieren tener éxito, pero hay algún obstáculo que los detiene. Con paciencia, comprensión y esfuerzo, usted puede ayudar a su hijo a encontrar el camino del logro académico.